Foto: ARCHIVO CONMEBOL

Vasco de San Sebastián, Juan Manuel Bazurko, era un cura católico convencido de su fe y con ella salió de España a tomar el nuevo destino que la iglesia le fijó: San Camilo, pequeño pueblo rural en el cantón de Quevedo, Ecuador. Los vecinos lo esperaban o imaginaban que llegaría un párroco calvo, rechoncho y de lentes; pero sorpresa, se les apareció un rubio, atlético y muy joven. Es que el «padrecito» andaba por los 25 años con poco equipaje y solo llevaba el hábito, la Biblia y los benditos botines.

Nacido en la localidad costera de Motrico, País Vasco, el 22 de enero de 1944. En su juventud sintió como muchos jóvenes vascos de la época la llamada de la vocación sacerdotal y estudió para ser sacerdote, aunque era un gran aficionado al fútbol, pues durante sus años de seminario siguió jugando en el equipo del CD Motrico, con el que llegó a militar en la Tercera División de España.

Tras finalizar sus estudios y consagrarse como sacerdote decidió salir como misionero a Latinoamérica, su primer destino fue la parroquia de San Camilo de Quevedo en la provincia de Los Ríos de Ecuador, en donde se hizo cargo de la Iglesia de San Cristóbal en 1969. Ya en Ecuador siguió practicando lo que más amaba, el bendito fútbol, y reforzó al Club Deportivo San Camilo (equipo de la parroquia) y rápidamente se corrió la voz en la zona de la existencia de un joven cura vasco con grandes condiciones para jugar al fútbol.

Por esta razón, en 1970 fue requerido para jugar en Liga Deportiva Universitaria de Portoviejo de la Serie A de Ecuador, pasando a ser jugador profesional. Pero el Padre Juan Manuel Bazurko tuvo que pedir permiso a las autoridades eclesiásticas y compaginar sus actuaciones como futbolista con sus deberes parroquiales; y por sus buenas y grandes actuaciones con la ‘Capira’, hicieron que el club más grande del fútbol ecuatoriano se fijara en él, es así que en 1971 fichó por el Barcelona Sporting Club.

Tras coronarse campeón del certamen local en la edición de 1970, Barcelona SC armó un equipo para su presentación en la Copa Libertadores de 1971, y para ello el Ídolo sumaría a sus filas a la leyenda del fútbol ecuatoriano Alberto Spencer Herrera, como también al padre Juan Manuel Bazurko, que se había hecho un nombre en Liga de Portoviejo. Así con poco, el «Padre de los botines benditos» lograría trascender.

La consagración se dio durante la Copa Libertadores, el 29 de abril de 1971, donde se consumó un hecho histórico guiado por Bazurko conocido como la «Hazaña de La Plata». Allí, los santos se sumarían al cuadro amarillo y el milagro se ‘materializaba’ al minuto 18′ del segundo tiempo. Un desborde por izquierda de Alberto Spencer, que realizó un centro al área donde venía arremetiendo el padre Bazurko, quien seguidamente aprovecharía la salida del guardameta Gabriel Flores, para desenvainar un derechazo que inflaría las redes venciendo con su anotación al -por aquel entonces- Tricampeón del torneo, Estudiantes de La Plata; escribiendo así con letras de oro un capítulo para los toreros en el balompié sudamericano.

Por Jorge Novillo

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